sábado, 23 de agosto de 2014

[Análisis] Demon's Souls (2009): El principio de una pesadilla, el origen de una leyenda.


Ya he hablado tanto de Dark Souls como de su secuela, por lo que me siento un poco obligado a escribir acerca del juego del que nació esta saga, un juego alejado de los otros dos en argumento y jugabilidad pero que sentaría las bases de lo que más tarde se convertiría en una de las sagas de videojuegos más queridas por los aficionados roleros y exigentes: Demon's Souls.
Aunque también es a su vez el sucesor espiritual de otros juegos, sin duda es el más representativo en cuanto a lo que los inicios de los Souls se refiere. Y, al igual que sus "retoños", es un juego imposible de olvidar, aunque solo sea por lo mal que se pasa cuando uno intenta completarlo.
Porque, sin duda alguna, la tortuosa dificultad de la Saga Souls nació con Demon's Souls.
El Rey Allant de Boletaria logró traer la prosperidad a su reino gracias al poder de las almas, pero sus acciones causaron el despertar de El Anciano, el más poderoso de los demonios y aquel al que deben ir a parar todas las almas. Para recuperar lo que es suyo, El Anciano liberó a sus demonios por toda Boletaria y cubrió el reino con una espesa niebla que impedía que el mundo exterior fuese consciente de lo que estaba ocurriendo. Por suerte, un valiente guerrero logró escapar y contar al mundo la precaria situación de Boletaria, convirtiéndola así en el objetivo preferido para cualquier aventurero en busca de gloria.

Nuestro personaje es uno de esos aventureros y comienza su viaje en el Nexo, una especie de punto central del juego a partir del cual se accede a los diferentes mundos o zonas de Boletaria, ya que la niebla impide viajar de uno a otro de la manera convencional.
En este Nexo conoceremos al Monumental y a la Dama de Negro, quienes nos contarán la gran batalla entre el bien y el mal que podrá terminar con la derrota de El Anciano y nos ofrecerán participar en la difícil misión de abrir la jaula del demonio y matarlo.
Si aceptamos comenzará nuestro viaje por Boletaria, si nos negamos accederemos directamente a uno de los finales del juego.


Lo primero es crear a nuestro héroe seleccionando una clase de inicio como Guerrero o Mago y a partir de ahí ser capaces de superar el tutorial que nos lleva de camino al Nexo. Ya desde un principio se nos presenta un juego bastante difícil, estando el "tutorial" programado para que nuestro personaje muera casi sin remedio y sea enviado al Nexo directamente en forma de alma muerta. Probablemente se haya hecho así para irnos acostumbrando a morir sin parar, ya que en unas pocas horas de juego tendremos casi superado el enfado que provoca morir y las consecuencias que tiene, perder todas y cada una de las almas recogidas hasta ese momento (con las que subimos de nivel, compramos equipo...).

Una vez nos han machado suficiente en el primer mundo y logramos vencer a cierto demonio se nos permitirá acceder a cualquiera de los cinco mundos de Demon's Souls, divididos cada uno en cuatro zonas cada vez más complicadas y custodiadas por los asombrosos Bosses que dan nombre al juego.
Tanto ellos como los mundos y los diferentes NPCs o Personajes No Jugables que vamos encontrando por Boletaria poseen unos diseños impresionantes y muy originales, además de una historia detrás que podemos o no descubrir, ya que en Souls todo lo relacionado con el argumento es más bien opcional.
Muchos se conformarán con superar los retos que se les vayan poniendo por delante, pero otros intentaran ahondar un poco en la historia de Boletaria y descubrirán cosas muy interesantes.


La banda sonora y los efectos están a la altura del resto de aspectos del juego, siendo muy motivadora contra los Bosses,  aunque en el recorrido normal por cada zona estaremos demasiado preocupados por no caer en las trampas ni ser asesinados por los hábiles enemigos. Hay lugares que nos pondrán al limite, especialmente el mundo Valle de la Corrupción, un pantano que nos causa graves enfermedades a cada paso y que está habitado por monstruos capaces de emboscarnos.
Es imprescindible mejorar tanto al personaje como nuestra propia habilidad personal si queremos ser dignos contendientes del terrible mundo de Boletaria.

Para el que tenga intención de engañar al juego mediante guardados en situaciones concretas y así no perder las almas, Demon's Souls tiene preparada una sorpresita: el autoguardado. Cada acción, cada acceso al menú, cada muerte....todo activa el autoguardado para que siempre retomemos el juego exactamente en el mismo punto donde lo dejamos la última vez. Entre eso y que el juego no tiene ningún sistema de pausa (todas y cada una de las acciones se deben realizar en tiempo real), muchos jugadores acostumbrados a la selección actual de videojuegos serán incapaces de soportarlo.


Es imposible abarcar todo lo que ofrece el juego en una partida, se nos pasarán muchos tesoros y caminos ocultos, o aprenderemos una estrategia para derrotar fácilmente a cierto Boss después de superarlo con mucho sufrimiento y sin poder aplicarla. Para eso está la posibilidad de comenzar nuevas partidas con el mismo personaje y todo lo obtenido en nuestro inventario a cambio de aumentar considerablemente la dificultad (y el valor de las recompensas). Por muy mal que se pueda pasar, Demon's Souls es sumamente adictivo y se pueden estar cientos de horas recorriendo Boletaria.

Con más de cinco años a sus espaldas, el "padre" de la Saga Souls no ha caído en el olvido provocado por el tiempo y la salida de juegos más novedosos. Aún se sigue jugando y disfrutando, y es considerado un juego de culto por cualquier fan del género con ganas de desafíos.
Para aquel que quiera empezar en el mundo del rol hardcore, Demon's Souls es un título más que recomendable. Para los que ya hayan pasado por la experiencia Dark Souls, debería ser obligado probar la gran obra que la hizo nacer.

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