jueves, 17 de septiembre de 2015

[Análisis] Dragon Age Inquisition DLC 1: Fauces de Hakkon (2015)


A principios de año, se puso a la venta el primer contenido descargable para el excepcional Dragon Age: Inquisition, tercera parte de una de mis sagas preferidas y uno de los grandes exponentes del género RPG. Sus predecesores habían tenido numerosos contenidos descargables que, aunque interesantes, no aportaban mucho a la trama principal del juego (excepto La Canción de Leliana o el DLC post-game Caza de Brujas) ni duraban una cantidad de horas importante (en otros géneros se valora cualquier duración, en el rol no). La excepción fue Awakening, una de las expansiones de mayor calidad que ha recibido el medio de los videojuegos, con muchas horas, muchísimos añadidos y una historia tan completa que casi parecía una secuela.

Cada vez que salían rumores sobre expansiones para Inquisition, todos soñábamos con tener otro Awakening, otro Despertar tan excelente y completo. Por desgracia, no ha sido así (ni será, pues a estas alturas del año ya han salido el resto de expansiones y ninguna se compara a El Despertar).
El primer DLC, llamado Fauces de Hakkon, supone una experiencia entretenida para los fans de Dragon Age, y sin duda deja buen sabor de boca, pero es corto, no saca partido a la trama principal del juego y está, sin duda alguna, muy desaprovechado.


Todo el argumento de esta "expansión" (me resulta extraño considerar iguales los términos DLC y expansión, aunque lo sean) es un triste ejemplo de potencial desaprovechado y de haber perdido una oportunidad de oro.
Una horda de fanáticos religiosos quieren despertar de su sueño a Hakkon, un antiguo dios atrapado en el cuerpo de un enorme dragón, para destruir y conquistar parte del mundo (la parte que ellos conocen, tampoco es que sean el mayor ejemplo de progreso). Nuestra misión es pararlos, buscando información sobre el hombre que se sacrificó cientos de años atrás para detener a esta peligrosa secta y encerrar al dragón. Este hombre resulta ser el antiguo Inquisidor, nuestro predecesor en el cargo, una razón más que suficiente para hilar la historia principal con el DLC, algo que no se hace en ningún momento (más allá de la relación entre los cargos de nuestro protagonista y ese héroe).
Llegados casi al final de Fauces de Hakkon, descubriremos la, digamos, "identidad" del antiguo Inquisidor, lo cual debería tener una repercusión enorme en la historia de toda la saga y que nos plantan ahí durante unos minutos para luego olvidarse de ello.

Nos dan un mapa nuevo, bonito pero pequeño, nuevos enemigos con una fuerza considerable (siempre y cuando no tengamos un personaje con el juego enterito completado y casi al nivel máximo) y algo de equipo extra (las típicas armas que se exceden en fuerza si vamos poco preparados). Dura unas 7 u 8 horas explorándolo todo y haciendo todas las secundarias, siendo sus misiones principales bastante directas y cortas (aunque el penúltimo combate de la trama del DLC es tan difícil que puede llevarnos mucho tiempo).


Dragon Age: Inquisition - Fauces de Hakkon no es un mal DLC. Es uno mediocre, que pasa por la historia de la Inquisición sin pena ni gloria, que nadie que se quede sin jugarlo se habrá perdido nada importante de la saga, pero que complacerá lo suficiente a aquellos fans que decidan jugarlo por lo mucho que les gustó el título principal.
Con un planteamiento algo diferente, más y mejores puntos en común con la historia principal y una o dos horas extra de duración lo habrían convertido, muy probablemente, en un contenido imprescindible.
¿Ha pasado ya la época de Awakening, de Shivering Isles, de todas esas expansiones enormes y de una calidad tan satisfactoria?
Sinceramente, espero que no, pero las pruebas no dejan de llevarme la contraria.

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